La relación tóxica que no sabías que tenías...
Es hora de terminar esa relación tóxica, y lo sabes!
¿Sabes cómo suelen ser las relaciones tóxicas? Aquellas que solo piden y piden y nunca dan.
Es hora de dejar de dejar de auto-engañarte, de dejar de vivir una mentira y aceptar la realidad.
¿Sabes cómo estás viviendo una mentira? Al pasar tarjeta creyendo que estás usando tu dinero cuando en realidad estás prestándote del banco.
Ya pues, córtala de una vez.
Abre tu billetera, saca tu tarjeta de crédito y córtala. No la pienses más.
Cada vez que pases tarjeta, te vuelves esclavo del dinero. Porque de ahora en adelante, necesitarás vivir y trabajar para pagarla.
Cuando pasas tarjeta, no sólo estas pagando por tu compra, estás pagando un "impuesto". Estás pagando por encima de lo que tu compra realmente vale. Pagas interés al banco por el préstamo que acabas de hacer.
¿Sabes cómo es una relación balanceada? Cuando das y recibes. Trabajas por tu dinero y tu dinero también trabaja para ti.
¿Sabes cómo es vivir la realidad? Cuando sólo gastas lo que puedes pagar en efectivo. Ni un dólar más.
Deja ir lo que te está restando para que puedas dar espacio a una forma de administrar tu dinero que empiece a sumarte.
¿Sabes cómo suelen ser las relaciones tóxicas? Aquellas que solo piden y piden y nunca dan.
Es hora de dejar de dejar de auto-engañarte, de dejar de vivir una mentira y aceptar la realidad.
¿Sabes cómo estás viviendo una mentira? Al pasar tarjeta creyendo que estás usando tu dinero cuando en realidad estás prestándote del banco.
Ya pues, córtala de una vez.
Abre tu billetera, saca tu tarjeta de crédito y córtala. No la pienses más.
Cada vez que pases tarjeta, te vuelves esclavo del dinero. Porque de ahora en adelante, necesitarás vivir y trabajar para pagarla.
Cuando pasas tarjeta, no sólo estas pagando por tu compra, estás pagando un "impuesto". Estás pagando por encima de lo que tu compra realmente vale. Pagas interés al banco por el préstamo que acabas de hacer.
¿Sabes cómo es una relación balanceada? Cuando das y recibes. Trabajas por tu dinero y tu dinero también trabaja para ti.
¿Sabes cómo es vivir la realidad? Cuando sólo gastas lo que puedes pagar en efectivo. Ni un dólar más.
Deja ir lo que te está restando para que puedas dar espacio a una forma de administrar tu dinero que empiece a sumarte.



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